¿Cómo se han ejecutado los planteamientos conductistas en México?
Daniela Carolina Padilla Robles
El
movimiento conductista en México tuvo su mayor fuerza de 1972 a 1990. En ese
periodo se produjo una gran cantidad de libros y artículos originales, se
tradujeron los textos norteamericanos más influyentes y se atrajo a una gran
cantidad de estudiantes sudamericanos que difundieron el movimiento en sus
respectivos países: Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela. El interés de
los practicantes no sólo era científico sino también social. Los psicólogos
conductistas creían y querían tener en sus manos las herramientas para resolver
los problemas sociales y educativos latinoamericanos y para crear sociedades
más justas. El conductismo mexicano no se limitó a traducir, copiar y adaptar
métodos o técnicas de modificación de conducta creadas en Estados Unidos. Si
bien muchos practicantes mexicanos estudiaron maestrías y doctorados en las
principales sedes conductistas norteamericanas, pronto fue evidente que se
requería la creación de nuevas técnicas adecuadas a las condiciones mexicanas:
trabajar sin presupuesto, en instalaciones casi siempre improvisadas,
utilizando a estudiantes como “modificadores de conducta”, como parte de su
instrucción universitaria que no pasaba de unas pocas horas a la semana.
Existen muchos libros, tesis y publicaciones en los que se describen técnicas
educativas, clínicas, y de rehabilitación creadas por los psicólogos mexicanos
(Galindo et al., 1980).
Quizá
la aportación más significativa del conductismo sea la definición del objeto de
estudio de la psicología: el comportamiento observable. Considerar el lenguaje,
el pensamiento y las emociones como comportamientos, por lo general, es
aceptado ahora, pero no siempre fue así. En la actualidad, la mente, los
instintos y la motivación se consideran más como constructos hipotéticos para
explicar el comportamiento que como objetos de estudio propios de la
psicología. Insistir en el carácter observable del comportamiento no significa,
como casi siempre se mal entendió, desechar y declarar inexistente todo lo que
no se pueda observar tal como el pensamiento, los deseos íntimos, las secuelas
de los traumas infantiles, etc. Significa, más bien, definir con claridad qué
es lo que se quiere observar y buscar maneras de hacerlo tangible y medible.
Otra aportación conductista de enorme importancia es la insistencia en clarificar
los planteamientos teóricos y los conceptos que se utilizan. Esta insistencia
provocó el descubrimiento de muchos errores y falacias implicadas en las
teorías psicológicas en boga y planteó la necesidad de nuevas categorías para
estudiar los fenómenos psicológicos. Por otro lado, hay que admitirlo, en aras
de la precisión, se creó un lenguaje rebuscado y difícil de entender. De los
mecanismos de reforzamiento anteriores, surge lo que en el conductismo se
conoce con el nombre de recompensa y el castigo. Para el conductismo el
reforzamiento es el mecanismo primario para el mantenimiento de la conducta.
Para Good, T. & Brophy, J. (1999, p. 408), el conductismo emplea el uso
circular del reforzador, como un estímulo que incrementa o mantiene la
frecuencia de la conducta cuando se hace contingente sobre las ejecuciones de
esas conductas. Es decir, si una consecuencia particular incrementa o mantiene
la frecuencia de una conducta, cuando se hace contingente sobre las ejecuciones
de esa conducta, la misma se mantiene. Los reforzamientos pueden ser positivos
o negativos. Los primeros serían las recompensas que van desde premios hasta
felicitaciones públicas y certificados. Los segundos serían los negativos, los
cuales implican por un lado, el reforzamiento la conducta deseada y, por otro
lado, niegan el reforzamiento, si el estudiante no cumple con las demandas o
estándares de desempeño. El problema de los reforzamientos negativos para
evitar una conducta aversiva, se debe a que el sistema educativo costarricense
ha abusado de dichas prácticas. Por ejemplo, hemos visto cómo no se le deja
ingresar a un estudiante a realizar una prueba, porque no porta el uniforme
completo, a un grupo, por tener mal comportamiento, no le dan el derecho de ir
a recreo, o la docente que lanza la tiza al estudiante que no le presta la
atención, mientras se explica algo en clase. Sin embargo, el Ministerio de
Educación Pública, en el sistema educativo costarricense, ha perfeccionado el
castigo con el fin del mantenimiento de la disciplina escolar. Hoy, el
Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes (2004, p. 52), concibe la conducta
como el respeto y la tolerancia de los estudiantes a sus deberes y la comunidad
estudiantil. En general, éstos se tipifican por medio de una serie de faltas
que van desde su presentación personal, hasta el uso de sustancias
psicotrópicas.
Propone
que la base fundamental de todo proceso de enseñanza-aprendizaje se halla
representada por un reflejo condicionado, es decir, por la relación asociada
que existe entre la respuesta y el estímulo que la provoca. En general se
considera el conductismo como una orientación clínica que se enriquece con
otras concepciones.
La
teoría conductista se basa en las teorías de Ivan P. Pavlov (1849-1936). Se
centra en el estudio de la conducta observable para controlarla y predecirla.
Su objetivo es conseguir una conducta determinada.
De
esta teoría se plantearon dos variantes: el condicionamiento clásico y el
condicionamiento instrumental y operante.
El
primero describe una asociación entre estímulo y respuesta contigua, de forma
que si sabemos plantear los estímulos adecuados, obtendremos la respuesta
deseada. Esta variante explica tan sólo comportamientos muy elementales.
La
segunda variante, el condicionamiento instrumental y operante, persigue la
consolidación de la respuesta según el estímulo, buscando los reforzadores
necesarios para implantar esta relación en el individuo.
Los
conductistas definen el aprendizaje como la adquisición de nuevas conductas o
comportamientos.
La
teoría del refuerzo consiste en describir el proceso por el que se incrementa
la asociación continuada de una cierta respuesta ante un cierto estímulo, al
obtener el sujeto un premio o recompensa (refuerzo positivo). El
condicionamiento operante, desarrollado a partir de los aportes de Skinner, es
la aplicación de la teoría del refuerzo. Al emplear estos principios de forma
positiva para estimular un comportamiento optimizado en el aprendizaje. Si se
aplica desde sus aspectos negativos, es decir, cuando se aplica un castigo como
refuerzo negativo para extinguir o disminuir la frecuencia de una respuesta,
los resultados son poco claros porque se producen comportamientos reactivos
emocionales, que perturban el aprendizaje e invalidan a la persona.
Sin
embargo, si es aplicado en forma correcta, el refuerzo puede modificar con
éxito el comportamiento y estimular el aprendizaje, pero nunca la formación
integral del alumno.
A
diferencia del modelo centrado en el alumno, el conductismo prescinde por
completo de los procesos cognoscitivos. Para él el conocimiento es una suma de
información que se va construyendo de forma lineal. Asume que la asimilación de
contenidos puede descomponerse en actos aislados de instrucción. Busca
únicamente que los resultados obtenidos sean los deseados despreocupándose de
la actividad creativa y descubridora del alumno.
En
el conductismo, el sujeto que enseña es el encargado de provocar
dicho estímulo que se encuentra fuera del alumno y por lo general, se reduce a
premios y el refuerzo negativo a castigos (para lo que, en la mayoría de los
casos, se utilizaron las calificaciones).
Este
enfoque formuló el principio de la motivación, que consiste en
estimular a un sujeto para que éste ponga en actividad sus facultades. Si bien
no es posible negar la importancia de la motivación en el
proceso enseñanza-aprendizaje y la gran influencia del conductismo en
la educación, tampoco es posible negar que el ser humano es mucho más que una
serie de estímulos.
La
finalidad del conductismo es condicionar a los alumnos para
que por medio de la educación supriman conductas no deseadas, así alienta en el
sistema escolar el uso de procedimientos destinados a manipular las conductas,
como la competencia entre alumnos. La información y los datos organizados de
determinada manera son los estímulos básicos (la motivación) frente a los que
los estudiantes, como simples receptores, deben hacer elecciones y asociaciones
dentro de un margen estrecho de posibles respuestas correctas que, de ser
ejecutadas, reciben el correspondiente refuerzo (una estrella en la frente, una
medalla o una buena calificación).
En
las prácticas escolares el conductismo ha conducido a que:
•
La motivación sea ajena al estudiante.
•
Se desarrolle únicamente la memoria.
•
Cree dependencias del alumno a estímulos externos.
•
La relación educando-educador sea sumamente pobre.
•
La evaluación se asocie a la calificación y suele responder a refuerzos
negativos.
Hoy
en día este enfoque educativo es utilizado en escuelas y universidades.
De
acuerdo con lo mencionado anteriormente, se procura la construcción de valores
y habilidades morales en los estudiantes, más que el reforzamiento de conductas
positivas o negativas que lleven al estudiante a la independencia. Los
objetivos de la escuela no son simplemente preparar al estudiante para la vida
adulta o para que se adapte a una sociedad, sino que consisten en la
construcción de la personalidad moral del estudiante. Por ello, las normas de
conducta no se pueden comparar con reforzamientos positivos o negativos, como
sucede actualmente. La cultura escolar debe convertir el ambiente en un lugar
de cambio y orientación, cuando se presentan conflictos.
El
conductismo, desde el punto de vista del proceso de enseñanza y aprendizaje,
responde a un momento real determinado que requería la memorización de los
estudiantes del conocimiento científico; por esta razón, los estudiantes eran
solo unos simples recibidores de información.
Es
por eso que el conductismo tiene sus desventajas, ya que muchas veces se
prepara al estudiante para un mundo que no existe, ya que en la vida real se da
cuenta de sus comportamientos, ni tampoco es bueno que el alumno actué solo esperando
recibir algo a cambio, porque eso dañara su aprendizaje, ya que tendrá en
cuenta que todos deben darle algo a cambio por su buena conducta y realmente no
es así en mundo real.

Opino lo mismo que tú, el conductismo no debe preparar al niño para un mundo que no existe, ya que todo niño aprende a su forma y además va aprendiendo conforme va adquiriendo comportamientos. Como también está mal inculcar al niño a que si hace algo bien siempre obtendrá un castigo, algunos niños se aterra cuando hacen algo malo ya que suponen que después de haber echo lo que hicieron viene el castigo. Pará mí parecer el niño debe ir aprendiendo conforme vaya explorando, no debemos ponerle condiciones a todo lo que haga, debemos dejarlos ser libres pero con el cuidado requerido.
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