¿Cómo se han ejecutado los planteamientos conductistas en México? Artículo de opinión elaborado por: Kathya Denisse Aguilar Osuna. Lic. en Matemáticas.
Este presente trabajo muestra un análisis retrospectivo de lo que es el paradigma conductista, como valoramos el aprendizaje, la enseñanza y la concepción de alumno, hasta llegar a su aplicación actual en nuestro país y conformar al final algunas sugerencias donde se puede aplicar de manera asertiva en diversos ámbitos tanto en los sistemas educativos, componentes sociales y laborales.
El paradigma del conductismo surge a raíz de estudios observables desde la concepción de la psicología en experimentación primeramente con animales condicionados en los laboratorios, después traspasando a escenarios de aplicación en la psicología educativa, como sus principales exponentes son: Skinner (Condicionamiento operante), Watson (Fundador de la Escuela Psicológica Conductista), Thorndike (psicología conductista estadounidense) y Pávlov (condicionamiento clásico).Ha sido un paradigma que aún sigue vigente y aplicable en el ámbito educativo y en diversos contextos donde se recibe un estímulo-respuesta-recompensa por ende la de mayor aplicación y de mayor tradición.
El conductismo se inserta en la tradición filosófica del empirismo. Según esta postura, el conocimiento es una copia de la realidad y simplemente se acumula mediante simples mecanismos asociativos.
Situándonos en el clásico problema epistemológico del sujeto y el objeto de conocimiento, el sujeto cognoscente del empirismo es un ente pasivo, una tabula rasa, un «libro en blanco», donde se imprimen las aportaciones determinísticas del objeto.
Recordemos que, según los empiristas, el conocimiento está compuesto por sensaciones (materia prima de las impresiones del objeto), ideas (copia directa de las sensaciones) y las asociaciones entre ellas. De cualquier manera, el origen del conocimiento está en las sensaciones e impresiones que son meras copias o reflejos de la realidad.
“E-R (estímulo-respuesta) es la operacionalización de una relación entre un objeto activo y un sujeto pasivo: la experiencia del sujeto proviene del impacto de la actividad del objeto y es testimoniada por la producción de una respuesta”.
Hay que reconocer que el conductismo aplicado a la educación ha llegado a formar una fuerte tradición en la Psicología educacional, la cual se inició con los primeros escritos de Skinner (1954) y alcanzó su auge desde la década de los cincuenta hasta principios de los años setenta; en las últimas dos décadas todavía han aparecido trabajos que siguen esta línea y actualmente se siguen aplicando en nuestra cultura mexicana por ser una sociedad de mucho tradicionalismo.
En términos educativos la información adquirida de los aprendizajes se centra en el alumno, el cual sólo es un depositario de conocimientos y determina un cambio en su conducta de manera condicionada, el maestro es el centro del proceso educativo quien es el que propone las acciones, el alumno por ende se convierte sólo en receptor de la información y la evaluación se enfoca sólo en el producto mas no en el proceso o internalización de los conocimientos que adquiere el alumno.
La concepción de la enseñanza conductista Consiste en proporcionar contenidos o información, es decir, en depositar información (con un excesivo y pormenorizado arreglo instruccional) en el alumno, para que la adquiera. Es un esquema reproductivo, más memorización y comprensión, que hacia la elaboración de la información.
Se trata al sujeto como objeto, privándole de intencionalidad, de propositividad, de auto elaboración y de autonomía.
Para Skinner (1970) “Es simplemente la disposición de las contingencias de refuerzo”. Es reproductiva e instruccional y previamente programada, para promover cambios de conductas y/o reforzar las que son consideradas positivas.
En cambio, el Aprendizaje es valorado como el cambio estable en la conducta.
Adquirir o incrementar un repertorio conductual, a través de la utilización de principios y procedimientos entre los cuáles el más importante es el reforzamiento.
Es promovido a través del estímulo respuesta, mecanicista; a través de condiciones observables y resultado de variables externas al individuo.
El educando es el sujeto cuyo desempeño y aprendizaje escolar pueden ser arreglados o rearreglados desde el exterior (la situación instruccional, los métodos, los contenidos, etc.), siempre y cuando se realicen los ajustes ambientales y curriculares necesarios.
Privilegia la noción de alumno “bien portado”; (docilidad, respeto, disciplina, pasividad).
Recientemente hay una apertura al desarrollo de comportamientos verdaderamente académicos (estudio, lectura, escritura).
Considerado como tabula rasa, pasivo porque solo memoriza, no crea; solo es receptor porque reproduce.
Hemos moldeado las conductas a favor de nuestra concepción como adultos y agrado personal, al premiar a los hijos-alumnos-niños en general por realizar algo que queremos que realicen, más no por que les agrade o deseen realizar por su propio bien, o mérito propio por alcanzar sus propias metas, ellos lo hacen sólo por obtener un premio, ya sea un juguete, un punto extra, una calificación o quedar bien con los adultos. Esta manera distorsiona la autonomía y desempeño de cada uno de ellos.
En el ámbito laboral, premiamos al que es eficiente en el trabajo, poniéndolo en un cuadro de honor y calificando su puntualidad, sus ventas, etc. Presionándolos a ser mejor que otros y creando a la vez desigualdad de oportunidades y problemas entre ellos por querer ser los mejores y sobresalir pisoteando a otros.
En nuestra cultura mexicana tenemos personas con mucha tradición y cultura que en ocasiones condicionan y rezagan el avance entre sus semejantes, al no dejar expresarse libremente y que se desenvuelvan en el ámbito que ellos quieran, por ejemplo, a las mujeres indígenas se les dice que se tienen que dedicar a la casa y el porvenir de su familia, las pueden vender y las condicionan a cumplir por obligación esas tradiciones.
En algunas comunidades mexicanas, manejamos el aprendizaje por repetición, cuando heredamos alguna profesión o algún oficio de la familia o los padres y nos condicionan a seguir esa línea de trabajo, sin dejar decidir a la persona que es lo que quisiera ejercer o laborar.
Aún contamos con escuelas tradicionalistas a cargo del clero o militarizadas, que sólo se enfocan en dar la información y el alumno es un ente pasivo receptor de esa información, condicionando reglas para estar al auge de esas instituciones, se aprende por repetición y utilizando métodos memorísticos-conductuales muy rígidos.
Podría seguir mencionando muchos ejemplos en la que condicionamos las conductas de cada sujeto operante, pero me llevo a la reflexión que no todo es malo, sino que sabiendo aplicar el conductismo en pro- de la educación, procesos de socialización y aprendizaje podremos mejorar esas conductas y este paradigma se enriquecerá con nuestras acciones.
Al condicionar a los alumnos-niños-hijos, podríamos exponerle las causas del porque tiene que realizar esa acción, valorar en cada proceso conductual el esfuerzo que ellos hacen al realizar cada aprendizaje, cada conducta y cada proceso por el cual está experimentando e interactuando.
La memorización puede realizarse de manera interactiva y aplicándola para aquellos aprendizajes que pueden permanecer para aplicarlos por el resto de su vida, con ejemplos reales, enfocados a su entorno y así fácilmente relacionará el aprendizaje-objeto con algo que ya haya visto en su cotidianeidad.
No hay que ver al conductismo como algo del pasado o tradicionalista; las conductas observables que se modifican con este método pueden servir para lograr aún nuevos aprendizajes y mejores personas si sabemos aplicarlo de manera positiva, en todos los ámbitos educativos, sociales y laborales.
Dejemos de ser deterministas y ortodoxos de las conductas de otros y valorar cada esfuerzo que ellos realizan durante el proceso y seamos eclécticos, viendo lo positivo de cada paradigma, aplicables para el bien de la humanidad y de todos los educandos.
“El enfoque conductista nos da la oportunidad de aprender, reaprender y reforzar los actos y aprendizajes, liberándonos de toda opresión histórica que nos ha llevado el mal enfoque conductual”
No todo lo relacionado con el conductismo es malo, hay aplicaciones en las que han mejorado las conductas de las personas, sólo hay que darle un enfoque positivo al estímulo-respuesta-reforzamiento.


Comparto contigo la idea de que el conductismo es un paradigma de mayor tradición y además vigente como estímulo-respuesta en nuestra sociedad, que a pesar de tener en su esencia una concepción que centra al alumno como un depositario de conocimiento y determinar su conducta de manera condicionada, como docentes podemos moldear las conductas a favor de nuestra concepción y sacar el mayor provecho posible de lo bueno que éste puede aportar.
ResponderEliminarPero no todo es malo, lo mencionas en tu artículo y concuerdo ampliamente contigo y esa es mi postura, lo único que debemos hacer es ver la forma de aplicarlo, no solamente en el campo educativo, también en lo familiar, en sociedad y en todos los aspectos; hacerlo de manera positiva y de forma interactiva poniendo nuestro granito de arena en aras de una mejora y nunca verlo solamente como un paradigma mecanicista ya que podemos darle el giro deseado, un giro enfocado a salir o modificar esa idea radical de alienación tan marcada en el paradigma conductual.
Con cuerdo Kathy de que aún en pleno siglo XXI se sigue implementando el paradigma conductista (estímulo-respuesta-recompensa), dónde se trata al alumno como un recipiente a llenar con conocimientos, de está manera determina un cambio en su conducta, volviendo al alumno un receptor de información. Convirtiendo al docente en el centro del proceso educativo (es el líder).
ResponderEliminarSi es parte de la forma que hemos aprendido pero tenemos que evolucionar
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