¿Cómo se han ejecutado los planteamientos conductistas en México?
Planteamiento Conductista en México
Linda Yohana Osuna López
Introducción
El
presente articulo será de opinión sobre el tema de cómo se ha planteado el
conductismo en México y algunas de las principales aportaciones que han tenido en la educación,
para ello se realizó una breve investigación sobre este tema y se analizó la
historia en cómo ha evolucionado a lo largo de los años en el país. La
investigación se basó en relación al conductismo en la psicología y en la
educación ya que estas son las ramas en las que se tuvo mayor interés debido a
la licenciatura estudiada.
Desde
la perspectiva conductual la situación de enseñanza es concebida como algo
estructurado susceptible de ser guiado por los principios del condicionamiento
operante dado que es un contexto en el que se busca que el individuo adquiera
un amplio repertorio conductual que se traduzca en una ventaja para él, para su
futura adaptación a las diversas exigencias sociales. Conforme este supuesto
básico surgió lo que se ha denominado enseñanza programada, una de las principales
contribuciones del conductismo al ámbito educativo, principalmente en los
niveles primario y secundario. Otras contribuciones de esta perspectiva teórica
al terreno educacional pueden vislumbrarse en dos áreas específicas: en la
educación especial y la educación superior.
Desarrollo
Boada
y Cols señalan que una de las más grandes contribuciones del conductismo al
ámbito educativo es lo que se ha denominado enseñanza programada, sistema
pedagógico ampliamente desarrollado por uno de los principales representantes
de esta corriente sicológica: Burrus Frederick Skinner.
Desde la perspectiva de Skinner la
enseñanza tradicional tiene ciertas deficiencias que obstaculizan el
aprendizaje. Una de ellas es que provee al estudiante más de consecuencias aversivas
que positivas. Otras fallas frecuentes son la secuenciación de los materiales
de instrucción y la instrucción colectiva. El reconocimiento de estas fallas
propició que Skinnner planteara una serie de consideraciones aceptadas durante
las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado, con el rubro de enseñanza
programada. Dichas consideraciones pueden resumirse en cinco puntos básicos:
• Se
debe contar con una definición operativa del aprendizaje, lo que implica la
formulación de objetivos educativos en términos concretos conductuales.
•
Según el principio de “aproximaciones sucesivas”, las tareas deben plantearse
subdivididas en sus más elementales partes para que puedan ser aprendidas.
• En el contexto educativo debe recurrirse a
la objetividad, de tal forma que cada ítem de todo programa académico debe
exigir del estudiante una respuesta observable.
•
Recurrir al recurso de motivadores intrínsecos (reforzadores sociales,
básicamente), lo que implica proveer al estudiante de retroalimentación inmediata
sobre cada realización.
•
Reconocer que cada escolar sigue su propio ritmo de aprendizaje.
Cabe
señalar que las consideraciones anteriores no sólo han sustentado lo efectuado
con escolares de los niveles primaria, secundaria e incluso media superior sino
que además han constituido la base sobre la que operan los actuales programas
“tutoriales” empleados para la habilitación en el manejo de programas
computacionales.
Aportaciones a la educación especial
El interés de la
psicología conductual por los procesos de adquisición y el mantenimiento de
nuevos repertorios conductuales propició su incursión en el área de la
educación especial. Al hacerlo le brindó valiosas aportaciones no sólo sobre
teorías generales del aprendizaje y el desarrollo sino también respecto a
técnicas instruccionales para el trabajo con niños con diversos requerimientos
especiales de enseñanza por presentar retardo en su desarrollo.
Al considerar
las aportaciones de la primera clase (teóricas), resaltan las valiosas
aportaciones de Bijou respecto a su concepción de retardo en el desarrollo,
como un problema funcional, y la consideración de los factores disposicionales
en el análisis conductual del desarrollo humano. Esta concepción conlleva
varias implicaciones que determinan la manera de abordar, tanto teórica como
metodológicamente, casos que en la literatura tradicional se denominan autismo,
problemas de lenguaje, socialización, aprendizaje, e hipoacusia, entre otros.
Considerando
lo explicado por Ribes y por Macotela y Romay, algunas de estas implicaciones
son:
1. La consideración del término retardo como descriptivo,
mas no explicativo; lo que implica que al hacer uso de dicho término sólo se
reconoce que un individuo presenta un déficit conductual relativo a los
parámetros de normalidad de un grupo social de referencia.
2. La
clarificación de los pasos que se seguirán al enfrentar un caso de retardo, los
cuales son:
3. Identificación de los repertorios existentes hasta ese
momento en el individuo (cabe señalar que una importante contribución de
Macotela y Romay para efectuar este paso es el diseño del Inventario de
habilidades básicas, el cual constituye
un modelo diagnóstico-prescriptivo muy aceptado, y por tanto utilizado, para el
manejo de problemas asociados al retardo en el desarrollo).
4. Definición de los repertorios requeridos por el
individuo para propiciar su adaptación al contexto en el que se desenvuelve
cotidianamente.
5. Identificación
de las variables ambientales y orgánicas que pueden facilitar el desarrollo de
los repertorios elegidos, así como también de aquellos comportamientos que
obstaculizan el entrenamiento de los requeridos y que por tanto ameritan ser
modificados.
6. Evaluación
permanente del progreso mostrado por el individuo a partir del momento en que
se interviene para lograr su habilitación.
De manera complementaria, y potencialmente alentadora, la
concepción conductual del retardo en el desarrollo permite vislumbrar la
intervención temprana como una alternativa en aquellos casos en los que, por
anomalías biológicas, se pronostica retardo en el desarrollo. Ribes explica que
esto es posible si se reconoce que en este tipo de anomalía no sólo intervienen
factores biológicos sino que con ellos convergen aspectos ambientales que
potencializan la condición de discapacidad de un individuo. La intervención
temprana se centraría entonces, según lo expuesto por Ribes, en evitar la
presencia de: la carencia de reforzadores positivos ante comportamientos
deseables, el reforzamiento de conductas indeseables y el empleo inadecuado de
estimulación aversiva. Es así que, desde la perspectiva conductual, una tarea
fundamental en la educación especial sería el adiestramiento extendido a para profesionales
y no profesionales de las ciencias del comportamiento (médicos, enfermeras
educadoras de maternal y preescolar y miembros de la familia), en el uso de
técnicas encaminadas a prevenir la presencia de los tres factores mencionados
anteriormente.
Entre las técnicas
empleadas por profesionales conductuales para reforzar comportamientos
deseables y eliminar los indeseables en niños con requerimientos especiales se
encuentran:
• La economía de fichas. Procedimiento que ha sido
ampliamente utilizado como un sistema motivacional para eliminar repertorios
indeseables e incrementar deseables, no sólo en el contexto de terapia sino también
en el de rehabilitación.
• Las diversas variaciones de los procedimientos de
modelado, tales como el graduado, el dirigido, el participante y el encubierto,
entre otros.
• La instigación de la conducta deseada.
En nuestro país Florente López Rodríguez inauguró en 1966
la primera escuela de Educación Especial en Veracruz, la cual operó con la
metodología conductual para establecer repertorios básicos entre sus usuarios.
Aportaciones a la educación superior
Las aportaciones del conductismo a la Educación Superior
en México pueden ejemplificarse, por mencionar sólo algunos, con los trabajos
efectuados por:
• Fred Keller de Harvard, quien propuso el Sistema de
Instrucción Programada (SIP) que se difundió ampliamente en cursos
universitarios en la UNAM e incluso en el ITESO en los años setenta, así como
en Universidades del Brasil. Una de las características del Sistema era que
cada estudiante avanzaba a su propio ritmo, revisaba información que se
evaluaba de forma personalizada durante la clase. Si el estudiante respondía
adecuadamente, el monitor firmaba una guía de estudio del área correspondiente
al tema dominado para indicar que el estudiante podía continuar con el
siguiente material.
• Sánchez-Sosa y colaboradores, durante la segunda mitad
de los años 70 del siglo recientemente concluido, con el análisis de la
metodología empleada hasta ese momento por las investigaciones sobre
establecimiento y mantenimiento de respuestas académicas complejas, y con sus
estudios sobre los efectos del uso de guías de estudio en el rendimiento de generalización
en estudiantes universitarios, estos últimos financiados por la Administración
de Investigación de la Universidad de Kansas, entre otros fondos.
• Carpio y colaboradores desde principios de este siglo,
con sus estudios tanto conceptuales como empíricos sobre distintos
comportamientos académicos (como la comprensión de textos científicos e
interacciones didácticas) en estudiantes universitarios, centrando su atención
en aquellas condiciones que optimizan el desempeño de dichos comportamientos.
• Ibáñez, no sólo con su análisis interconductual sobre
los procesos educativos sino principalmente con sus propuestas teórico-metodológicas
tanto para el análisis de la conducta de estudio (la resultante del contacto
del aprendiz con el discurso didáctico), como para los sistemas de evaluación
del desempeño académico en el nivel superior. Sus propuestas para el análisis
de la conducta de estudio son el resultado de la importancia que le concede a
dicha conducta, para el aprendizaje de competencias en el contexto
universitario, y las fundamenta con evidencia empírica no sólo sobre el
carácter intencional de esta conducta sino también sobre algunas condiciones
que debe cumplir el discurso didáctico para facilitar el aprendizaje de
competencias de distinto nivel de aptitud funcional. De tal forma, los
currículos actuales basados en competencias tienen algunos antecedentes en las
propuestas conductuales y en el desarrollo de la Tecnología Educativa como
modelo de Derivación Curricular, propuestas que se consolidaron en nuestro país
con aportaciones como las del doctor Víctor Arredondo, actual rector de la
Universidad Veracruzana.
Aportaciones como las anteriores han tenido repercusiones
en varios aspectos primordiales. Desde una perspectiva conductual esta
valoración se debe efectuar en función de la calidad de sus ejecuciones y de la
amplitud de la diversidad de las distintas formas que emplea para dar solución
a un problema; es decir, en función de que su comportamiento académico sea
variado y efectivo, en términos del cumplimiento de logros. Desde un punto de
vista tradicional se considera que un alumno universitario saca malas notas
porque es un mal estudiante, y si se le califica como tal, es porque saca malas
notas; y de aquí al infinito, porque podemos iniciar una y otra vez la
explicación de por qué supuestamente ese alumno es un mal estudiante. De este
modo, quien porta tal etiqueta está condenado para siempre, pues “él es así, y
no hay nada que hacer”. En cambio, desde una perspectiva conductual, un universitario
con el título de mal estudiante, alentadoramente para él, se trata de alguien
que aún no ha aprendido a hacer ciertas cosas, pero como el llegar a hacer ésas
y muchas otras cosas más sólo es cuestión de práctica y de buen entrenamiento,
en un futuro podrá llegar a hacerlas. Conforme esta perspectiva puede
entenderse, entonces, cómo un mismo universitario es “mal estudiante” para
algunos profesores (para aquellos cuyos criterios de logro para su curso
implica realizar acciones que aún no sabe hacer el estudiante porque nunca
antes las había hecho), y un “buen estudiante” para otros (curiosamente para
aquellos cuyos criterios de logro para su curso requieren la realización de
acciones que el estudiante sí sabe hacer). Lo anterior evidencia que si un profesor
se topa con un estudiantes aún no competente, en lugar de ponerle la etiqueta
de “mal estudiante”, debe diseñar su curso de tal manera que el estudiante
gradualmente vaya siendo competente en la realización de las acciones que
todavía no ha aprendido a hacer.
Conclusión
Se ha visto que el conductismo ha sido una forma de aprendizaje tradicionalista en el aula y que ésta ha hecho que haya obstáculos en la educación de los alumnos, pero gracias a las aportaciones diversas se observó que cada estudiante tiene su propio ritmo de aprendizaje, y que el docente debe adaptarse a cada uno de ellos para así conseguir un mejor resultado en el proceso de enseñanza aprendizaje.
Asi mismo el conductismo ha sido importante también en la educación especial, es necesario observar que a pesar de ser algo tradicional tiene sus puntos buenos ya que como se mencionó sus técnicas son valiosas para el trabajo con estos niños, todo eso es muy relevante para mí como futura docente ya que en todos en todas las aulas nos tocará presenciar con alumnos que tengan algún retardo y el conductismo es una buena opción para ayudar de forma correcta en su aprendizaje.

En términos educativos haz desglosado muy acertadamente la aplicación del conductismo en México, con valoraciones de antecedentes tradicionales que se siguen implementando para la evaluación de los aprendizajes, coincido en que a través del tiempo han ido renovándose pero siguen sustentando sus bases en el conductismo-tradicionalismo con la aplicación de exámenes trimestrales, sobre todo en las instituciones de educación básica. Falta traspasar lo que se vive en las universidades de la valoración por competencias hacia estas instituciones como ya lo has mencionado en este artículo de opinión. Muy significativo tu trabajo ¡Felicidades!.
ResponderEliminarMuy acertado mencionar ejemplos de algunos lugares o algunas instituciones en las que se sigue llevando esta teoría o esta conducta para fines de aprendizaje, conocer de esta teoría nos ayuda a evolucionar y avanzar en el ámbito educativo, recordando que toda teoría es funcional aun que el contexto actual no permita su aplicación en totalidad, si el conductismo es aplicado de buena manera o se utilizan algunas de sus técnicas, podrían ser benefactoras siempre y cuando no nos vayamos con una sola si no la mezclemos y la volvamos ecléctica y útil. Concuerdo con tu pensar...
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