¿CÓMO SE HAN EJECUTADO LOS PLANTEAMIENTOS CONDUCTISTAS EN MÉXICO?

 

Mazatlán, Sinaloa, México  24 de junio de 2021.

Elaborado por: Lucero Anahí Lizarraga Carvajal.



En este artículo se abordarán los diversos planteamientos con respecto al conductismo que han tenido lugar en México, mismos planteamientos que han tenido un alto impacto en la sociedad y más que nada en el plano educativo de nuestro país a lo largo de las décadas.

El movimiento conductista en México data del año 1972 a 1990; los impulsadores del movimiento, comenzaron por introducir traducciones de libros extranjeros que reforzaban el conductismo y esto a su vez, logró atraer la atención de alumnos de otros países de Sudamérica, quienes comenzaron a difundir el movimiento hacia sus países de origen.  Los psicólogos conductistas pretendieron entonces, tener el control de las herramientas que les permitieran dar solvencia a muchos problemas sociales y educativos que en esos tiempos azotaban Latinoamérica, esto con la finalidad de formar una sociedad mucho más justa y sólida.

Cuando nos referimos al conductismo, hablamos de un modelo que tiene lugar en el estudio de las experiencias internas o sentimientos a través de métodos mecanizados, dando paso al desarrollo de procesos repetitivos, es decir fomentamos alumnos receptores de información, los cuales solo la procesan, pero en ningún momento la interpretan. La enseñanza conductista va de encaminado precisamente a los mecanismos de conducta que un individuo posee, por lo tanto, utilizamos las conductas ya sean buenas o malas, para premiar o castigar al alumno, dicho de otra manera, el conductismo es un factor determinado por el comportamiento humano.

Desde mi perspectiva, el conductismo no es del todo malo, sin embargo, hay que saber cuándo aplicarlo y quien lo requiere, considero que los niveles iniciales de la educación pueden ser aptos para aplicar ciertos referentes de este método, sin embargo, sabemos que no es la mejor vía para obtener un aprendizaje significativo.

Es relevante decir que el conductismo mexicano no se remitió únicamente a la adaptación de métodos o técnicas de modificación de conducta creadas en el extranjero. Si bien muchos practicantes mexicanos estudiaron maestrías y doctorados en las principales sedes conductistas norteamericanas, pronto fue evidente que se requería la creación de nuevas técnicas adecuadas a las condiciones mexicanas: trabajar sin presupuesto, en instalaciones casi siempre improvisadas, utilizando a estudiantes como “modificadores de conducta”, como parte de su instrucción universitaria que no pasaba de unas pocas horas a la semana, poco a poco las carencias fueron saliendo a flote, por lo que quienes aplicaban estas técnicas, tuvieron que emprender un plan emergente que reforzara el método.

Lo que este modelo ha generado son alumnos acostumbrados a memorizar y no a procesar la información e interpretarla, es decir, alumnos que no están capacitados para ver más allá de una realidad dada. Los libros que se les proporcionan ofrecen “verdades concretas” acerca de una limitada visión de la realidad y aprenden poco acerca de la amplia cantidad de posibilidades en el conocimiento. Un ejemplo muy claro de ello son sus libros de historia, los cuales tienen una versión muy distorsionada de lo que realmente ha sido y lo peor, no se atreven ni tienen iniciativa de dudar, ya que así se les ha planteado desde los niveles iniciales de su educación.

He aquí el segundo gran problema debido a un conductismo mal aplicado en la educación mexicana: “al mexicano no se le enseña a dudar” y de dudar, lo hace, pero de sí mismo, lo que conflictúa el proceso de enseñanza aprendizaje, puesto que, en el conductismo no se forman alumnos con la capacidad de investigar más allá de lo que se les plantea, entonces decimos que obtenemos un aprendizaje cuadrado o que sigue una única línea que afirma ser la correcta.

Los profesores traen un modelo de enseñanza en el que al momento de intentar “reforzar” conductas positivas en el alumno, tienden a dañar su autonomía y su autoestima, pues como mencioné anteriormente, el conductismo castiga las conductas que se salen de lo que para el método es catalogado como incorrecto, por lo tanto, el alumno tiene la creencia de que pensar diferente o emitir opiniones distintas está mal y será castigado. Es entonces que se cae en el conformismo que tanto caracteriza al mexicano y de lo que muchas veces nos quejamos, pero que nada hacemos por cambiar porque nos gusta nuestra zona de confort y nos es más sencillo seguir patrones o conductas ajenas que construir algo propio.

Claro que no todo puede ser malo, el conductismo dentro de esa tendencia al castigo y premio, tiene puntos a su favor.

En primer lugar, la explicación en sí misma es de una utilidad tremenda. El sólo hecho de ayudar al conocimiento del entorno es sumamente beneficioso. El conductismo es capaz de hacernos ver como el aprendizaje no tan sólo escolar sino de la vida en general depende de los efectos de las conductas en el medio. Estimula o motiva al estudiante hacia su aprendizaje. Moldea la conducta o la cambia cuando ésta es una conducta indeseada la sustituye por una deseada a través de ciertos refuerzos aplicados al alumno. El alumno se siente en confianza en el salón de clases, ya que el docente le da la importancia y la atención que requiere en cuanto a la necesidad de su conducta. Asimismo, el conductismo modifica el comportamiento dando oportunidad de un esfuerzo, por lo que las malas conductas tienden en muchos casos, a convertirse en buenas conductas.

Desde mi perspectiva, debe existir un balance entre lo que es conductismo y constructivismo, pues el alumno debe ser capaz de construir su propio conocimiento a través de vías autónomas, sin embargo, también me parece optimo el corregir algunas conductas a tiempo, con el fin de lograr que el aprendizaje sea el correcto y sea beneficioso para el estudiante, además de poner en práctica todo aquello que le resulte útil a partir de la adquisición de conocimientos.

En cuanto al conductismo en México, me parece que las técnicas utilizadas con respecto a la aplicación de métodos conductistas, si han sido las correctas, pero no han funcionado del todo debido a que no se han tomado en cuento diversos factores que influyen diariamente en la educación de nuestras instituciones educativas. Las reformas impuestas por nuestros gobiernos, han dejado en segundo plano el contexto en que se encuentran las escuelas, la situación económica, cultural y social que vive el pueblo mexicano y a esto le añadimos cada situación particular que viven los estudiantes en casa, por lo tanto, para que el conductismo funcione, aunque sean métodos demasiado cuadrados, se debe tener en cuenta lo que funciona y lo que no. Preparar alumnos que enfrenten la realidad en que vivimos, debería ser lo primordial en estos tiempos, de esta manera se pondrá en práctica lo que se mencionó en un principio, la formación de una sociedad solida y justa, donde existan personas preparadas para enfrentar los problemas que vengan a futuro y que estos a su vez, eduquen a las nuevas generaciones.

Cabe reiterar que todos los alumnos deben aprender lo mismo, llegar a una misma respuesta o meta, así no todos lo procesen igual, ni con los mismos métodos, ni con los mismos tiempos. La generalización en cuanto al aprendizaje no es posible, considerando que cada individuo es particular. 

La postura de autoridad del docente debe estar, pero no como quien tiene la verdad absoluta o el poder dentro del aula, sino como mediador y guía, fomentando el diálogo y la escucha, el debate pacífico y constructivo para aprender del otro. El error debe ser visto como experiencia, como un medio para llegar al resultado correcto, no debe ser juzgado y mucho menos castigado, es aquí cuando considero totalmente reprobatorio el conductismo.

Desde luego, todo individuo merece una enseñanza que se lo valore y que no se le juzgue por sus errores, puesto que de esos errores vienen los más grandes aprendizajes de la vida. Los alumnos deben ser vistos como sujetos capaces de construir su propio conocimiento y si han de equivocarse, nuestra tarea como docentes es orientarlos para que sean ellos mismos quienes corrijan esas equivocaciones.

Me incluyo cuando digo que todos los docentes tenemos el compromiso de llevar la educación hacia horizontes cada vez más modernos y novedosos, adaptable a los cambios que nos ofrece el mundo real, situaciones reales con problemas reales. Es importante darle el protagonismo de su educación a nuestros alumnos y dejar que aprendan de sus errores y de ser necesario, apoyarles en la búsqueda de soluciones para sí mismos, así como implementar estrategias innovadoras que motiven y no favorezcan la perdida de interés de nuestros estudiantes en cada nivel educativo. Nosotros hacemos parte importante del proceso de enseñanza aprendizaje, para obtener una educación de calidad.

Comentarios

  1. Coincido en que la educación debe de ejercerse desde una nueva perspectiva u enfoque, sin juzgar, ni etiquetar respetando la individualidad y diversidad de capacidades.

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  2. La educación empieza en casa..la escuela es la segunda casa

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