¿Cómo se han ejecutado los planteamientos conductistas en México?

                                                                                                             Karina Castillo


      México, en comparación de otros países han sido pocas las intervenciones pedagógicas y psicológicas para atender los procesos de aprendizaje que han dado origen a ciertas pautas de conducta observable en los ciudadanos; sin embargo, los años sesenta marcaron las pautas del liberalismo en la sociedad, y la influencia de otros países fue moldeando el comportamiento de los mexicanos. La psicología en México era una profesión sin reconocimiento legal y sin un objeto de estudio claro, pues fue considerada una ciencia, así como lo es la física, aunque fueron en los años setenta que esta disciplina tuvo mayor auge, se produjeron una cantidad de libros y México no tardo en adaptar métodos de modificación de conducta de los Estados Unidos.



Para Guillermo Hinojosa Rivero, fue evidente que se requería la creación de nuevas técnicas adecuadas a las condiciones mexicanas: trabajar sin presupuesto, en instalaciones casi siempre improvisadas, utilizando a estudiantes como “modificadores de conducta”, que según el enfoque de la “Psicología evolucionista” explica ciertos comportamientos actuales con base a la teoría de Skinner en lo que llamó “ilogenia de la conducta”. Más que aportación conductista, esta es una aportación particular de Skinner, quien condujo un trabajo pionero en psicología experimental y defendió el conductismo, no obstante, la idea y base científica del conductismo no debe causarnos temor, pues cada conducta genera una reacción, y base de ello también es observable en la conducta de los animales, como lo hizo Pavlov… ¿Por qué actuamos de tal forma? No es sencillo, según Skinner, “el comportamiento es mantenido de una condición a otra a través de consecuencias similares o idénticas a través de estas situaciones. En síntesis, los comportamientos son factores casuales que son influenciados por consecuencias”. 



La estrategia de memorizar va ligada al conductismo, y no es del todo mal, pues ciertos contenidos temáticos requieren de manera rigurosa la memoria, misma que también podría activarse con diferentes técnicas, sólo se necesita creatividad e innovación para lograr activar la memoria. La repetición y el condicionamiento, eran pautas elementales para que el conocimiento perdurara en la memoria, basado en castigos y repeticiones. Para Watson, pionero de este término y considerado el creador del conductismo, es importante la recolección de datos mediante experimentos bien diseñados. Entendía que la finalidad de esta ciencia era poder predecir la respuesta de un organismo frente a un estímulo determinado.



Después de muchos años, las escuelas de México no fueron la excepción, aunado a ellos un sinfín de acontecimientos que fueron marcando las costumbres en la sociedad. La escuela no solo brindaba conocimientos, sino parte de tu comportamiento eran las sanciones que podrías recibir; hay mucho ejemplos de ello, y también algunas películas del Siglo de Oro mexicano, que contribuyeron a  retratar las situaciones precarias que originaron pautas de conducta en los estudiantes, como es el caso de la película “Simitrio”, adonde el profesor Cipriano, quien no tenía facultades para ver, hacía todo lo posible  para enseñar a los estudiantes, definitivamente nosotros no somos padres como los nuestros. En lugar de inculcar respeto y disciplina, contribuimos a cuestionar al maestro y exigir los motivos por los cuales ese niño ha recibido un castigo, y no es del todo malo, pedir disciplina y, aunque también el rol del docente ha cambiado, y ya no es el sabelotodo como lo indicaría la teoría conductista, estudiante pasivo-docente activo, hoy en día los estudiantes tienen mayor participación, con la apertura del constructivismo, del cual no sólo se mide el conocimiento, como lo haría el conductismo, sino se consideran todas las competencias y habilidades del estudiante, cuando con anterioridad el conocimiento era prioridad y se evaluaba con un único instrumento “examen”, el que en teoría era el 100% de acreditación de las asignaturas impartidas. 



Sin embargo, gracias a las teorías de estos estudiosos, también se comprobó que  era posible explicar la conducta de los individuos como un conjunto de respuestas fisiológicas condicionadas por el entorno, y se entregó al estudio de las posibilidades que ofrecía el control científico de la conducta, mediante técnicas de refuerzo (premio de la conducta deseada), necesariamente sobre animales, los cuales también se aplicaron en las escuelas, las famosas “orejas de burro”, “quedarse sin receso”, entre otras técnicas de control, premiando también las conductas deseadas, como: “te voy a poner un punto si…” o “te voy a poner 10 si… “, fueron acciones que encaminaron las pautas de conducta y que no únicamente fueron determinadas de tal manera, sino que el entorno también influyó en las respuestas fisiológicas y que va de acuerdo con las emociones, así pues, en el entorno donde es común la violencia, estamos propensos a tales circunstancias de las que tal vez no nos podemos librar, sin embargo despierta nuestras emociones y las mostramos con una conducta y vaya que es objeto de estudio cuando ciertas conductas son repetitivas en los individuos, recordemos que hay un análisis por estudiar para determinar esas pautas de conducta originadas por ciertos eventos.


Las características principales del conductismo:


Condicionamiento clásico: Es el proceso de aprendizaje asociado a un estímulo inicial, por ejemplo el olor a comida, el olor del perfume, el sabor de una galleta, que provoca en el organismo una respuesta incondicionada regular y mensurable, por ejemplo salivación, con un evento neutro, por ejemplo un ruido, que no provocaba respuestas antes del condicionamiento, como sería un ejemplo si escuchamos en Mazatlán un cuete, y no sabemos que lo es, luego lo asociamos con una balacera, provocaría que de inmediato buscáramos un lugar para refugiarnos, o cuando cierto sonido luego de varias presentaciones en contigüidad espacio-temporal, el evento neutro adquirirá las funciones del estímulo inicial, provocando la misma respuesta que aquel. De este modo, un ruido podría terminar evocando la salivación del organismo, como el afamado experimento de Pavlov, con la campana y el perro.

Condicionamiento operante: Aprendizaje por el cual una acción en particular es seguida por algo deseable, lo cual hace más factible que la persona o animal repita la acción, o por algo no deseable, lo cual hace menos factible que se repita la acción: “si no me haces caso te daré un castigo”. Un estudiante, por ejemplo, estudia durante varias horas porque anteriormente el estudio le proporcionó satisfacción intelectual, notas altas o elogios de sus padres. Su aplicación es consecuencia del condicionamiento operante.



En suma, «conductismo» constituye una manera de estudiar lo psicológico, o cualquier fenómeno del mundo, desde la perspectiva de una ciencia de la conducta. Los comportamientos sujetos a las mismas leyes que el comportamiento manifiesto que involucran respuestas lingüísticas y sensoriales de tipo encubierto, las cuales, para ser investigadas deben especificarse en términos del tipo de interacción, amplificarse mediante aparatos o acudir al autoinforme del individuo.



En México, la finalidad del conductismo es condicionar a los alumnos para que por medio de la educación supriman conductas no deseadas por la institución ni por los maestros, y así los docentes puedan ejercer su función con más facilidad, asimismo aplicar en el sistema escolar el uso de procedimientos destinados a manipular las conductas, como la competencia entre alumnos, estableciendo un paradigma conductista en la enseñanza,  el cual debe proporcionar contenidos, depositando información en el alumno y la cual deberá adquirir. En este sentido se considera que la enseñanza es un instrumento basado en el refuerzo de las conductas positivas y en la eliminación de las conductas negativas mediante la imposición del castigo.



Una de las manifestaciones más simbólicas del sesenta y ocho, fue el movimiento estudiantil, y ahí observamos otro ejemplo de conductismo y de coartar los derechos, generando opresión sobre los estudiantes que reclamaban sus derechos. Tlatelolco nos revela un pasado que constantemente irrumpe entre todos los mexicanos. Hay un antes y un después en la historia que nos define y que nos cuesta reconocer y nos reafirma con este ejemplo claro de la brutalidad policiaca que unió a cientos de jóvenes, quienes pedían democratización. El gobierno no supo escuchar, o no les convenía escuchar, porque no estaban dispuestos a negociar ni a cambiar de rumbo, ejemplo de la herencia revolucionaria y la burocracia política de la mano dura (conductismo).



Muchos escritores manifestaron  sus inquietudes acerca de este movimiento del 02 de octubre, como Carlos Monsiváis que afirmó: “Tlatelolco es la respuesta lógica de un aparato político crecido y formado en la impunidad, que no ve nada de malo en su pedagogía: “la obediencia con sangre entra”. La matanza duró muy poco y nadie se ha atrevido a revelar el total de difuntos y los detenidos fueron llevados a campos militares. Y como podemos analizar, fue una rebelión en  contra de la conducta de nuestros estudiantes, como también fue el caso de Ayotzinapa. Es, sin justificación alguna, cuando el control que se ejerce en una persona rebasa los límites, la tolerancia y la prudencia, donde los derechos a la libertad no son respetados, pero no hay que ver con malos ojos el “conductismo” que se vio influido por la filosofía naturalista de Darwin y la evolución. Él consideraba la psicología una ciencia natural y con una importante aplicación social, y que para Watson la psicología se tenía que estudiar como cualquiera otra ciencia y que había que estudiar la psicología desde fuera, con el comportamiento, sin método introspectivo, haciendo énfasis en el entorno, es decir, la importancia que tiene la sociedad y cómo influye en comportamiento del individuo.



Finalmente, hemos hablado de la escuela, pero la conducta operante que manifiesta esta teoría también es ejercida en los hogares, no debemos omitirlo. Hoy más que nunca estamos  la mayor parte del día con nuestros hijos, y aunque las circunstancias y las épocas no son las mismas, las conductas se repiten independientemente del tiempo, espacio y lugar, con ello observamos que desde el siglo XX al siglo XXI, el conductismo sigue vigente en muchos contextos de nuestra vida, como lo es en la actualidad y que derivado de la contingencia sanitaria, ha provocado no aislar el termino, sino hacerlo funcional, aplicando estrategias de control sobre nuestros hijos. El hecho es que padres de familia imponen castigos, esperando la conducta deseada del hijo, al igual que se le da una recompensa si obedece, haciendo hincapié en el castigo-respuesta. Y las actitudes que parecen ser más tradicionalistas, son las que van de la mano con el conductismo.



Los de nuestra generación crecimos con el cinto en la mano de nuestros padres y nuestros abuelos, con el borrador del maestro señalando nuestros errores. Crecimos en una generación adonde nos daba miedo preguntar, pero eso sí, había disciplina. La escuela era generadora de conocimientos, imponía premios y castigos, en donde el único protagonista era el docente y los padres de familia eran sus aliados. Crecimos en un mundo indispuesto a descubrir nuestras habilidades, donde el conocimiento iba en mayor auge y era premiado con un “10” de calificación, donde el número era más importante que las habilidades y aseguraba que el aprendizaje había sido adquirido. Lo cierto es que el objeto de estudio de la  conducta es entendida de diversos modos y depende del enfoque que se vea y el  estudio de la psicología, debe ser experimental objetiva y natural de la conducta, porque en el estudio del comportamiento y la mente no debemos divagar, porque la rigurosidad de la ciencia y el énfasis de la experimentación, observación y medición es aportación importante del conductismo. 


Comentarios

  1. Lo que comentas Karina es muy cierto muchos de nosotros, tuvimos miedo a preguntar ciertas dudas en clase por miedo a que nuestro maestro nos contestara de una manera inapropiada, nos dijera alguna grosería, nos sacara de la clase o nos brindara un regaño antes que una respuesta positiva, y no lo había visto de esa manera pero reflexionando caigo en cuenta que la mayor parte de nosotros somos regulados en México por nuestros padres, no importa que no aprendamos en clase pero tenemos que tener buenas notas, si tienes 10 eres el orgullo de la familia aunque no aprendas nada, si tienes 8 pero aprendes no sirves eres un burro.

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  2. su articulo Karina tiene mucha razón, años anteriores aprendimos con violencia y a que un 10 era sinónimo de excelencia y la verdad que el conductismo en la educación se sigue llevando a cabo, ya que aun se sigue utilizando las mismas técnicas y a un no hay una totalidad de libertad en la educación.

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  3. Concuerdo con su opinión Karina, el conductismo es necesario para algunos temas o en ciertas ocasiones, y es claro que se sigue utilizando tanto en la escuela como en la familia, sin embargo hay algunas cosas que se han ido eliminando o prohibiendo por cuestiones éticas y morales, como es el caso que menciona del cinto en la mano de los padres, o como menciona Chavarín sobre los insultos de los maestros.

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  4. De acuerdo al comentario de Karina si es verdad que todos esos psicoanalistas pioneros del conductismo y sus valiosos aportes que en la actualidad lo efectúan de cierta manera, en el condicionamiento de la conducta y más tratándose de la educación básica ya que aún los niños y jóvenes en sus valores están respetar al adulto en este caso el profesor y aunque hoy en día ya no lo respetan tanto pero no deja de ser la figura que transmite conocimientos.

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