ARTICULO DE OPINION
¿CÓMO
SE HAN EJECUTADO LOS PLANTEAMIENTOS CONDUCTISTAS EN MÉXICO?
El conductismo fue propuesto por el psicólogo estadounidense John
Broadus Watson a inicios del siglo XX. Watson propuso la teoría del conductismo
como rechazo a la psicología y los métodos de introspección que partían de la
idea de que el aprendizaje era un proceso interno. De allí que el conductismo
enfatiza que el objeto de estudio no es la conciencia, sino las relaciones que se forman entre los estímulos y las respuestas que dan origen a nuevas
conductas y comportamientos observables.
Sin embargo, fue el filósofo
ruso Iván Petrovich Pavlov, el primero en estudiar los reflejos o estímulos
condicionados y en determinar lo que se conoce como condicionamiento clásico, que expresa cómo se modifican
las conductas humanas y animales con el empleo de diversas técnicas.
Para los
conductistas, las conductas forman parte de las adaptaciones que deben hacer
los seres humanos en diversas circunstancias para copiar la realidad, por lo
cual, también se debe relacionar con las ciencias naturales.
El conductismo en la educación
ha sido una teoría de aprendizaje que ha puesto su atención en los estímulos
que generan respuestas en los estudiantes durante el proceso de aprendizaje.
En este sentido, los docentes
deben poner atención a las respuestas de sus alumnos a fin de establecer un
método de estudio que esté acorde a sus estudiantes.
El conductismo en la educación puede aplicarse para
mejorar la adquisición de conocimiento de los alumnos, su comportamiento, o su
actitud hacia las clases. Debido a ello, muchas de sus técnicas siguen
utilizándose hoy en día tanto en el ámbito de la educación formal como en otras
áreas menos reguladas.
El conductismo
es una rama de la psicología que trata de entender, explicar y predecir el
comportamiento humano y animal en base a los estímulos presentes en su entorno.
En su forma más radical, asume que todos los comportamientos son o bien una
respuesta producida a un elemento del entorno, o una consecuencia de la historia
del individuo.
A
pesar de que se ha demostrado que algunas de sus premisas son falsas, muchas de
las ideas surgidas del conductismo siguen aplicándose en una gran cantidad de
campos distintos. Así, de esta teoría nacen ideas como la de los refuerzos y castigos,
el condicionamiento clásico y operante, y la habituación y
sensibilización.
Es
imposible aplicar todas las ideas del conductismo en la educación. Sin embargo,
aquellas que sí encajan dentro de este ámbito pueden ser muy útiles para
profesores, educadores y padres. En este artículo veremos cuáles son las más
importantes y cómo se aplican, además de varios ejemplos concretos de su uso.
La teoría conductista se basa en la idea de que todos los
comportamientos de una persona han sido aprendidos mediante un complejo sistema
de refuerzos y castigos que lleva dándose desde su nacimiento. A partir de esta
premisa, se desarrollan varias técnicas que pueden ayudar a modificar la manera
de actuar de un individuo.
La técnica más aplicable al campo de la educación es el condicionamiento
operante. Este se basa en la idea de que un comportamiento se
repetirá con mayor o menor frecuencia en el futuro en función de si se lo
premia o castiga; es decir, de si la persona asocia placer o dolor a llevarlo a
cabo.
Así, modificando el sistema de refuerzos y castigos relacionados
con una manera de actuar concreta, es posible influir en los comportamientos de
una persona para moldear su forma de comportarse a nuestro antojo. Esto
funciona especialmente bien en el caso de los niños, aunque también puede aplicarse
con adultos en cierta medida.
El condicionamiento operante se basa en la aplicación de refuerzos
a las conductas que se quiere fomentar en una persona, y castigos a aquellas
que no se desea que se repitan. Tanto los refuerzos como los castigos pueden ser
“positivos” si implican añadir un estímulo a la conducta, y “negativos” si
involucran eliminar algo.
Así, frente a una conducta que se quiera modificar, es posible
tener cuatro tipos de respuestas: refuerzos positivos y negativos, y castigos
positivos y negativos. Los dos primeros se utilizan para hacer más probable que
una forma de actuar se haga más probable en el futuro, y los últimos, para
disminuir su frecuencia.
Un refuerzo positivo implica darle un estímulo agradable a la
persona, como atención o elogios, cuando se comporte de cierta manera. Por el
contrario, un refuerzo negativo implicaría eliminar algo desagradable de su
experiencia, como podría ocurrir cuando una persona consigue parar un sonido
molesto (como el despertador) al pulsar un botón.
Por otro lado, un castigo positivo tiene que ver con el uso de un
estímulo aversivo para disminuir la probabilidad de que una conducta se vuelva
a repetir; por ejemplo, un niño que se quema al tocar una estufa habría
recibido un castigo positivo al percibir el dolor.
Por último, el casito negativo implica la eliminación de un
estímulo agradable para evitar que una conducta vuelva a repetirse en el
futuro. Un ejemplo podría ser un padre que le quita a su hijo el móvil para que
no vuelva a realizar una acción determinada.
Ya hemos visto que la parte más aplicable en el ámbito de la
educación de la teoría conductista es el uso de refuerzos y castigos para
modificar la conducta. Sin embargo, existen algunos aspectos que es necesario
tener en cuenta para comprender cómo se utiliza realmente este enfoque dentro
del campo de la enseñanza.
Según los estudios realizados sobre el condicionamiento operante,
los castigos son mucho más eficaces que los refuerzos a la hora de modificar la
conducta de una persona. Debido a ello, antiguamente era muy habitual darle
azotes a un niño que actuaba de forma “incorrecta”, humillarle verbalmente, o
usar cualquier otro tipo de castigo físico o mental.
Sin embargo, por cuestiones morales y éticas, en las últimas
décadas ha empezado a verse que a pesar de ser eficaces para modificar la
conducta, los castigos de este tipo pueden tener consecuencias muy negativas
para los niños. Por eso, actualmente las técnicas que se utilizan suelen ser de
una naturaleza muy distinta.
El
conocimiento de esta teoría y su desarrollo me ha parecido muy interesante y de
suma importancia para entender el aprendizaje y la conducta humana, a pesar de
que posteriormente se ha criticado como una teoría reduccionista, pues los
conductistas restaban importancia a hechos tan importantes para el a ser humano
como el pensar, las emociones o las metas personales, me parece indudable que
el conductismo tiene también implicaciones filosóficas importantes pues
intentaba controlar el comportamiento humano y solo aceptaba resultados de
laboratorio, observables y medibles. Otro hecho que me llama la atención es el
dominio que marco de le educación por medio siglo y que aún existen países que
le den importancia en sus modelos educativos. A pesar de todo esto fue esta
corriente la que impulsó el conocimiento del proceso de aprender y la
explicación de la conducta humana, con esto elevó a le Psicología al nivel de
ciencia.

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