¿Cómo se han ejecutado los planteamientos conductistas en México?


ARACELI BARRAGAN ARRENQUIN

Es interesante contrastar esta variedad de opciones con lo que existía cinco años antes: estudios psicométricos para clínica o para selección de personal. En Iztacala no se estudiaba ni psicometría ni psicoanálisis, que constituían la médula de los planes de estudio anteriores. El movimiento conductista en México tuvo su mayor fuerza de 1972 a 1990. En ese periodo se produjo una gran cantidad de libros y artículos originales, se tradujeron los textos norteamericanos más influyentes y se atrajo a una gran cantidad de estudiantes sudamericanos que difundieron el movimiento en sus respectivos países: Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela. El interés de los practicantes no sólo era científico sino también social. Los psicólogos conductistas creían y querían tener en sus manos las herramientas para resolver los problemas sociales y educativos latinoamericanos y para crear sociedades más justas. El conductismo mexicano no se limitó a traducir, copiar y adaptar métodos o técnicas de modificación de conducta creadas en Estados Unidos. Si bien muchos practicantes mexicanos estudiaron maestrías y doctorados en las principales sedes conductistas norteamericanas, pronto fue evidente que se requería la creación de nuevas técnicas adecuadas a las condiciones mexicanas: trabajar sin presupuesto, en instalaciones casi siempre improvisadas, utilizando a estudiantes como “modificadores de conducta”, como parte de su instrucción universitaria que no pasaba de unas pocas horas a la semana. Existen muchos libros, tesis y publicaciones en los que se describen técnicas educativas, clínicas, y de rehabilitación creadas por los psicólogos mexicanos (

El doctor Edgar Galindo ha narrado la historia de la Psicología Mexicana e incluye una bibliografía exhaustiva de libros originales escritos por autores mexicanos conductistas (Galindo, s/f). En ese texto, resume así los principales logros del conductismo:

La investigación amplia y sistemática, a veces en campos nuevos en México, con métodos y técnicas modernos.

  La investigación y el desarrollo sistemáticos de procedimientos aplicados para la educación, la psicología clínica, la psicología social y la psicología del trabajo.

La fundación de numerosos centros de investigación, de psicología aplicada y de formación profesional en México y en otros países de América Latina.

La organización regular de congresos, simposios y reuniones científicas a nivel nacional e internacional.

La publicación regular de libros y revistas.

Otra aportación conductista de enorme importancia es la insistencia en clarificar los planteamientos teóricos y los conceptos que se utilizan. Esta insistencia provocó el descubrimiento de muchos errores y falacias implicadas en las teorías psicológicas en boga y planteó la necesidad de nuevas categorías para estudiar los fenómenos psicológicos. Por otro lado, hay que admitirlo, en aras de la precisión, se creó un lenguaje rebuscado y difícil de entender. El rigor científico y el énfasis en la experimentación, observación y medición es otra aportación importante del movimiento conductista del siglo xx.

Esta insistencia ha tenido como consecuencia la desaparición de teorías psicológicas generales al estilo del psicoanálisis o incluso de los sistemas pelvianos o skinnerianos. Más bien, lo que hay ahora son mini teorías referidas a campos de estudio limitados, que pueden estudiarse experimentalmente.

 Por ejemplo, la “economía conductual”  o la teoría argumentativa del lenguaje. El enfoque de la “Psicología evolucionista” actualmente en auge, que explica ciertos comportamientos actuales con base en la historia de la especie fue, en algún momento, preconizada por Skinner en lo que llamó “ilogenia de la conducta”. Más que aportación conductista, esta es una aportación particular de Skinner.

 La formación de varias generaciones de psicólogos y científicos de México y Latinoamérica. 7. El análisis polémico del papel social de la psicología y de los psicólogos en las sociedades subdesarrolladas. A esta lista sólo podría añadir el dotar a los psicólogos de un peril profesional propio. Pero valdría la pena señalar que la tradición de incluir prácticas profesionales durante los estudios de licenciatura en Psicología se inició con el plan de estudios de Iztacala, que tenía cuatro semestres de práctica; muy posiblemente ese cambio marcó la pauta para nuevos planes de estudio como el de la Universidad Iberoamericana Puebla. El entusiasmo por el conductismo decayó en México y en todo el mundo alrededor de 1990. Podemos señalar varias razones: 1. Los textos de Skinner se convirtieron en una ortodoxia incapaz de incluir nuevos conceptos. Skinner mismo se opuso a considerar

La “ilogenia de la conducta” entraba en contradicción más o menos velada con el énfasis conductista en que todo el comportamiento es adquirido en la historia particular de 28 Primavera-verano 2013 cada persona. Aunque la contradicción nunca se resolvió, la insistencia conductista en la posibilidad de aprender y reaprender fue, y sigue siendo, liberadora de las cargas traumáticas del pasado. La posibilidad de mirar hacia el futuro y superar el pasado es algo que todos los conductistas daban por hecho. Esta liberación del pasado ha permeado en disciplinas como el Coaching y en mucha literatura de autoayuda. El moderno enfoque de capacitación y educación por competencias haría sentir reivindicados a los primeros conductistas que propusieron aplicar los principios del aprendizaje a la educación formal. Prácticamente no hay nada en las propuestas de educación por competencias que no estuviera ya en los textos de horndike

la insistencia conductista en la posibilidad de aprender y reaprender fue, y sigue siendo, liberadora de las cargas traumáticas del pasado.

 

El conductismo vale la pena revisar sus aportaciones “definitivas” a la ciencia psicológica. Quizá la aportación más significativa del conductismo sea la definición del objeto de estudio de la psicología: el comportamiento observable. Considerar el lenguaje, el pensamiento y las emociones como comportamientos, por lo general, es aceptado ahora, pero no siempre fue así.

En la actualidad, la mente, los instintos y la motivación se consideran más como constructos hipotéticos para explicar el comportamiento que como objetos de estudio propios de la psicología.

Insistir en el carácter observable del comportamiento no significa, como casi siempre se mal entendió, desechar y declarar inexistente todo lo que no se pueda observar tal como el pensamiento, los deseos íntimos, las secuelas de los traumas infantiles, etc. Significa, más bien, definir con claridad qué es lo que se quiere observar y buscar maneras de hacerlo tangible y medible. Otra aportación conductista de enorme importancia es la insistencia en clarificar los planteamientos teóricos y los conceptos que se utilizan.

 

El moderno enfoque de capacitación y educación por competencias haría sentir reivindicados a los primeros conductistas que propusieron aplicar los principios del aprendizaje a la educación formal.

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