Transformación de las escuelas, ¿mito, ficción o realidad?

Karina Castillo

 

¿Realmente hay una transformación de la escuela?

 

    Si hablamos históricamente, creo que en la actualidad la escuela ha sufrido cambios, pero realmente le falta transformación, y no sólo son los planes y programas de estudio, sino el capital humano que hace frente a la educación, con esto quiero decir que la escuela debe brindar de manera constante capacitaciones a sus docente, variando los enfoques, debido a que sólo se capacita enfocándonos en la parte académica, pero los maestros deben conocer un todo para enseñar de manera integral, desde el cuidado del medio ambiente, es decir reciclar, como otros campos de la vida humana. Los docentes son especialistas de su área, pero también se necesitan recursos para poner en marcha y compartir esos conocimientos. La escuela no es la misma, y estos casi dos años se ha convertido en ficción lo que parecía un escenario del que todos saldríamos muy pronto. Se adoptaron nuevas costumbres, fuera de la realidad para sumergirnos en la realidad virtual, donde la metacognición pone a prueba nuestras actitudes y pone en marcha nuestras habilidades y destrezas. Creo que hoy en día, es como la “Caverna” de Platón, hemos salido de nuestra burbuja para hacer frente a las nuevas ideas. El racionalismo cobra fuerza y el constructivismo ha sido parte de nuestro quehacer como estudiantes. La realidad es otra y se necesita mucha fuerza y voluntad para transformar la escuela, iniciando con la infraestructura adecuada para propiciar los aprendizajes y un colectivo que conforme una gestión escolar que analice desde la raíz, cuáles han sido las causas y las acciones que se emprendido con los resultados que afloran cuando ponemos en marcha los conocimientos. La ciencia y nuestra realidad están muy lejos, ambas deberían estrechar sus contenidos para fortalecer esas áreas de oportunidad que se tienen para superar grandes obstáculos.


La vida en el aula dejó las paredes en el edificio, navegamos por la extensa red, mientras esperamos ansiosos que termine la pandemia. La realidad superó toda ficción, pero estamos aquí convencidos de que en este momento lo mejor ha sido aprender más sobre herramientas tecnológicas y que el aula ha dejado de ser parte de una estructura que ahora se fortalece con la virtualidad, las clases a distancia y en línea que han llevado a cabo, día con día, la mejor intención de salvar la escuela, creando aulas digitales que nos ofrecen otras oportunidades en un mismo tiempo.

Es obvio que el contexto social es puede imprescindible, relevante para el aprendizaje de todo ser humano que forma parte de la cultura y costumbres de la comunidad y que es ahí donde se fortalece el carácter y los hábitos. La cultura juega un papel muy importante en el desarrollo del proceso del aprendizaje humano, porque es ahí donde nace la necesidad y donde origina la intención de aprender. Cultura, cultivar ese conjunto de conocimientos e adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, que pueden ser muchas, entre ellas la lectura, el estudio y el trabajo, y asimilar que con ellas tendremos la oportunidad de abrir muchas puertas. Mazatlán, necesita muchos patasaladas conscientes, lo vemos día a día con la pandemia. Hay una gran necesidad de reforzar el sentido de identidad que nos otorga nuestra comunidad, el contexto social donde nos desenvolvemos y las acciones que emprendemos para reforzar la cultura de la cual formamos parte. Está claro que no es fácil poner en marcha nuestras acciones encaminadas al progreso y transformación cuando apenas somos una ciudad en desarrollo.



Por fortuna el magisterio cuenta con personas preparadas y en sentido opuesto, algunos que no pueden eludir la política y buscar oportunidades para trascender, pero no como seres humanos que pueden transformar para bien la comunidad educativa. Se necesita un gran equipo, y como decía Montessori “Si existe para la humanidad una esperanza de salvación y ayuda, ésta no podrá venir más que del Niño, porque en él se construye el Hombre“. Los docentes son fundamentales en la escuela, ellos comparten sus conocimientos con el sinfín de estrategias diseñadas para llegar a la memoria de los niños; sin embargo,  la tarea más grande es la vocación, y su papel como docente aún cobra fuerza si en la realidad opera en base a sus principios y conocimientos, apegado a una realidad y no a la ficción de lo que aparentemente percibe nuestra mirada; son ellos los que llevan el timón y dirigen el barco, y son los estudiantes quienes reciben con todo asombro una gama de oportunidades para decidir y encaminar su objetivo en la escuela para seguir aprendiendo.

 
Las políticas educativas siempre proponen, pero quienes están ahí son quienes articulan la educación desde sus trincheras. Creo que veremos grandes cosas y emprenderemos a un mundo mejor, porque si algo bueno ha dejado esta pandemia, es el uso de herramientas tecnológicas, es reducir los espacios con tantas personas, enlazar con personas de otras partes del mundo, y quienes no han tenido esta oportunidad, es lamentable, porque es ahí donde la escuela debe aterrizar sus estrategias y estímulos para que los estudiantes continúen aprendiendo.

Y como le dije a un compañero, el regreso a clases presenciales, que aún con todo el esfuerzo de continuar con el proceso educativo, verá reflejado  el impacto de la educación a distancia, en línea y virtual, a pesar de que para algunos ha sido fácil, es que no todos los estudiantes están aprendiendo como uno quisiera, además no todos cuentan con herramientas tecnológicas e internet, y sobre todo, mayormente en escuelas públicas,  se ha reflejado la deserción escolar debido a la contingencia sanitaria. A futuro saltarán las estadísticas de todo este proceso que aún sigue en análisis.  Cuando las clases de nuevo sean de manera presencial, nos aventaremos al ruedo sin refuerzos para regularizar y asesorar a los estudiantes, y ese día el andamiaje cobrará mayor fuerza, el conductismo tomará forma y la metacognición  se verá reflejada en los más interesados y los próximos resultados responderán a todas las interrogantes que nos hacemos. Los estudiantes llegarán como un libro en blanco, y tanto ellos como los docentes, escribirán las mejores o peores historias que hayan vivido durante la pandemia, lo llenarán de conocimientos y aprendizaje, pero aún está por verse. Pero las aulas, la escuela y los estudiantes, están ahí esperando ansiosos la apertura del sésamo; a ver cuántas sorpresas nos encontramos, porque esa será el pretexto de las políticas públicas, empezando por subir el salario de los docentes, el cual me parece justo.





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